LOS CHICOS DEL CORO II
Hola de nuevo, parece que esta película tiene que ser un clásico de este tipo de blog y con ella forzosamente tendría que haber empezado. No es el caso, y además no me siento identificado con ninguno de los personajes, a diferencia de muchas otras películas.
Si pesáramos la cantidad de papel que se ha escrito sobre “Los chicos del coro” (LCdC) nos acordaríamos de tantos árboles talados, y de paso tenemos un detalle con el planeta, que alguien lo agradecerá algún día. Es decir, que ya se ha dicho casi todo, pero algo algo sí que habrá para nosotros, no? Qué forma le quiero dar hoy? Enuncio una frase y hago un comentario. Así los que lo leáis podéis elegir entre la frase con la que estáis más de acuerdo, o más en desacuerdo, y hacéis algún comentario.
1.- “Jamás digas jamás. Siempre hay cosas que intentar”. No hay nada que añadir, este es el origen de la fuerza sansónica de aquéllos enamorados platónicos que jamás ceden en su propósito porque están seguros de que lo van a conseguir. Si hay alguna opción, hay que aprovecharla. Así fue como Clement Matieu sacó partido de niños sin futuro. Habéis probado alguna vez a tratar a una persona como si no tuviera pasado, como si no os importara de dónde viene, ni si lo que ha hecho ha sido bueno o malo? Yo sí, y funcionó. Él chaval en cuestión, tiene hoy un buen trabajo y es un profesional cualificado, tuvo dificultades para sacar la carrera y sus compañeros de promociones no confiaban en su rendimiento. Toma ya, premio por confiar en las personas cuando les quitas el pasado.
2.- El coro es un experimento. Cuántos coros han surgido no tanto como experimento, pero sí como actividad para los jóvenes que no tenían muy orientado su tiempo libre? Vale, yo digo dos y vosotros decís todos los que conozcáis: Coro del Club Horizonte, y Coral Juvenil Santa María la Real y Antigua. Funcionó mucho el primero y más el segundo. Con más tiempo hablaremos de Manuela y el coro de la cárcel.
3.- La primera clase de solfeo fue dar palmas en la mesa. Quién no se ha puesto a dar palmas para explicar una métrica complicada. Claro que las hay más atrevidas y se ponen a bailar el “Son Mercedes”, con esos bajos tan salaos, la verdad es que tenían la peor parte. La conclusión es buena, dar palmas centra la medida. Es un viejo método que todavía cabe en los planes de estudios nuevos, no?
4.- Esta es de risa: “Vamos a ensayar algo sencillo que he compuesto”. Nunca es sencillo. La vocación de Matieu estaba clara, y su procedencia también. Fue un gran músico, no creo que sea justo hablar de él como músico fracasado. Si admitimos que la música está por encima de todo, el autor manda. Si él era el autor, jamás podrá ser un músico fracasado (qué a gusto me he quedado). En la historia del arte hay demasiados ejemplos de artistas que en vida sufrieron y años después se hicieron famosos. La gracia viene cuando el autor dice que es sencillo, no suele serlo, o al menos tan sencillo como le ha resultado a él, después de darle varias vueltas.
5.- Cantar los vuelve inteligentes. Por fin, alguien dice algo sensato. Está claro que cantar en un coro es un ejercicio de disciplina, democracia, tolerancia, respeto, trabajo en equipo, complicidad, emotividad, sentido del ritmo, memoria y efectivamente inteligencia. Quiere decir esto que la gente que no aguanta es que no llega al nivel medio de inteligencia? De momento digo que no, aunque depende de los motivos de no aguantar, que hay muchos. No descubrimos nada, por lo tanto, seguimos.
6.- Deporte y música son los motores de la cohesión nacional. Música y deporte han sido grandes amigos cuando se han promovido a nivel estatal. A mi alrededor no es frecuente ver apasionados de ambos campos. Pero os voy a contar una anécdota. En una ocasión llegaron a Burgos músicos para representar Dido y Eneas, músicos muy importantes tanto en la dirección como en la ejecución. Dos de ellos acabaron en mi casa comiendo un guiso de carne, que por cierto me quedó muy bien. Todo iba normal, conversación amena, qué tal por Madrid, y la situación de Argentina? Hasta que surgió el tema fútbol (para más desconcierto), y los dos aficionados de Boca Juniors, nos ofrecieron todo tipo de detalles de su equipo del alma, alineaciones, resultados, el himno, y todo ello con una pasión ciertamente inusitada. Y luego en el concierto, tan formalitos. Como véis no tiene que estar reñido, y para el profesor de educación física, eran los dos motores.
7.- La cara que se le queda a Matieu cuando su querida amiga en una pose de hablar con su confidente, le da la gran alegría de que ha conocido a un ingeniero (¿quizá tendría que haber ido en mayúsculas?). ¿Puede haber una situación más cruel? En ocasiones la relación entre dos personas se debate entre la amistad y algo más. El problema aparece cuando uno de ellos está en el lado de la amistad y el otro en el algo más. ¿Cómo se pueden entender las confidencias? ¿Cómo se puede sonreir ante esas confidencias? El detalle de las flores llenó el vaso del sinsentido. Este punto podría dar mucho que hablar, depende la situación de los lectores porque seguro que alguno anda aquí, o alguna vez nos ha pasado. Quizá lo más conveniente para Matieu hubiera sido coger el toro por los cuernos, ir al grano, y como personas mayores dejar las cosas bien claras, sinceridad y desnudez de nuevo juegan a favor de relaciones humanas transparentes.
8.- ¿Cuántas mentiras piadosas se pueden decir para salvar una relación? Bravo Matieu con el castigo de Morange. Pero porqué hace falta llegar a eso. ¿Sigue siendo válido lo de “ojos que no ven corazón que no siente”? Pues sí, y hay un tipo de felicidad, la ignorancia, que sigue triunfando. Y no vale decir que ahora, en el S XXI no existe ignorancia porque las noticias vuelan. De acuerdo volar volar sí vuelan, pero vuelan todas, ¿cómo eres capaz de reconocer la noticia que te hace falta dentro de un mar de noticias? Imposible. Es decir, ignorancia.
9.- Muy importante. La primera escena, Morange de mayor, antes de dirigir, descansando. Dejen en paz a los directores antes de la actuación. En realidad dejen en paz a los directores. Antes de la actuación tienen que estar tranquilos, relajaditos, metiéndose en situación. Y después, hay varios tipos de reacción. Está el director que quiere celebrar el éxito quemando Roma, más bien me refiero a que quiere irse de fiesta y expulsar la tensión si es que la ha habido. Y luego los hay que no quieren estar con nadie, simplemente saboreando el concierto, en soledad, sin ruido, tranquilo, quizá charlando relajadamente, pero sólo de cómo ha ido el concierto, de cada detalle, de cómo ha conseguido cada matiz. Quizá busque la soledad porque difícilmente encuentre a alguien que le siga el rollo con esa intensidad en ese momento. Y si lo encuentra quizá salga magullado de tanta intensidad. Qué raritos estos chicos.
Solo me han salido nueve. Ah, el décimo tendrá que ser para la música. Habréis notado un resurgir de las composiciones para coros de voces blancas. Por fin alguien se ha dado cuenta de que posibles cantores con veinte años, antes tuvieron diez, vaya machada. Y también se han dado cuenta de que es muy difícil captar a alguien que ya se ha hecho sus otros hobbies y no precisamente la música, y si es la música no precisamente la que se canta en un coro, aunque de esto es mejor hablar en otros momento, porque hay música en un coro para todo, todo, y si la quieres y no la hay, la encargas. En los años ochenta era difícil encontrar obras para coros de voces blancas. Últimamente se hacen más concursos y se publica más. Habrá que aprovecharlo.
Me resulta curioso que Matieu no necesitara ningún piano para componer, mérito importante. Y tampoco tenía atril y diapasón. Pero cuántas ataduras nos ponemos, y cuántas piedras metemos en la mochila para hacer el camino. Por favor, buscad la esencia y la sinceridad. Más música y menos envoltorio.
César
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